Los Duncker.

Vida y Obra.

Los Duncker.
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Clasificación temática

  • MUS050000 MÚSICA > Compositor individual y músico
  • 780.92 Las artes > Música > Música > Histórico, geográfico, > Músicos, compositores
  • Arte e investigación

PRESENTACIÓN

 

Hay compositores en la historia de la música que han tenido un impacto duradero en su entorno, que han provocado, cual piedras lanzadas a un tranquilo lago, ondas de expansión que afectaron significativamente el sonido de su época y de las épocas siguientes. Algunos son conocidos a nivel mundial y otros fueron relevantes en una época y lugar determinados, pero no por ello son menos importantes ni menos dignos de ser conocidos.

Uno de estos compositores fue Luis Duncker Lavalle, un hombre aureolado por el prestigio docente y erudito de su padre, (alemán de nacimiento, llegado a una ciudad provinciana que necesitaba desesperadamente construir su propia identidad y halló un camino para hacerlo en las artes y la educación, requisitos indispensables para el progreso.), de una gran inteligencia y de un demoníaco talento en el piano, improvisador nato, poseedor de una amplio conocimiento de idiomas, literatura y arte, dueño de un espíritu creativo de exquisito gusto y que además de ser fiel seguidor de los clásicos alemanes se interesó, junto a Manuel Aguirre, por los géneros tradicionales que se cantaban en una campiña que distaba de la ciudad unos cuantos metros. La música arequipeña académica, que en el siglo XIX y XX se diferenciaba poco de la de salón, tuvo un antes y después de la aparición de este hombre, cuya enseñanza se transmitió a toda una generación de compositores que lo estudiaron obligatoriamente para escribir obras, a veces parecidas, otras antagónicas, bien para emularlo o bien para sacudirse el terrible peso de su ejemplo. Después de eso, su paso a la leyenda era inevitable y se le sigue considerando el epónimo del creador genial, del artista-héroe que enfrenta estoicamente un destino trágico.

Por eso este libro es tan valioso porque rescata, basándose en fuentes familiares o escritas, pero sólidas todas ellas, al verdadero Duncker, a su padre y a sus hermanos, evitando que el olvido, ese parásito que corroe las memorias individuales y colectivas, termine de ensombrecer su paso por este mundo. A poco menos de un siglo de su muerte, es indispensable que se vuelva tangible su legado antes de que la imaginación urbana termine de abandonarlo y se vuelva únicamente —ojalá no sea así—un pie de página en alguna mención bibliográfica, un texto al pie de un busto broncíneo, o peor, el nombre de una calle de quien nadie recuerda absolutamente nada.  Para que su música sobreviva es indispensable que se toque y para ello tanto músicos como auditores deben saber quiénes fueron los Duncker y en qué época y circunstancias les tocó vivir y para que Arequipa tome conciencia de sí misma y pueda construir un futuro coherente y promisorio, debe recordar a quienes la hicieron. “Que por siempre tendrás juventudes que renueven laureles de ayer”, como reza el himno de la ciudad, no es un verso que habla únicamente de futuro sino que alude a memorias que no pueden perderse con cada cambio generacional.

Zoila Vega

                                                                                                                                                                                    Enero de 2016. 

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